jueves, 10 de septiembre de 2015

Llegada a Nottingham



¡Ayer llegué a Nottingham!

Lo primero que se me pasó por la cabeza al poner un pie en tierras inglesas fue "dios mío, qué frío". Al entrar en la zona de llegadas, nuestro casero, que nos había prometido recogernos en el aeropuerto, no estaba. No tenía batería en el móvil, así que Dani (el chico que viene también de Erasmus desde mi universidad) tuvo que coger una hora de Internet gratis del aeropuerto. ¿El problema? Sólo teníamos el correo electrónico del casero así que tampoco sirvió de mucho. 20 minutos de nervios más tarde llegó el hombre disculpándose por el retraso.

El camino del aeropuerto a Nottingham es realmente corto (unos 20 minutos, según nos dijo el casero). Fuimos por dentro de los pueblos, viendo zonas antiguas con casas típicas inglesas (casi de película). Nottingham, en cambio, es una ciudad más moderna. Los edificios son viejos, algunos un poco destartalados, pero parece que hay de todo y la universidad es gigante.

Al llegar a nuestra nueva casa, el casero nos enseñó un poco cómo funcionan las cosas por aquí y nos dio indicaciones al supermercado y al household shop, que no sé cómo se dirá en castellano pero es una tienda de cosas de la casa. Además, ahí al lado tenemos un todo a cien de £1 donde ya he hecho mi primera compra de comida.

La casa es pequeñita pero agradable. Yo duermo en una habitación al lado de la entrada, y como la puerta tiene un buzón abierto, es posible que yo sea la que más frío pase. Aún y así, hay calefacción por toda la casa así que no debería haber problemas. También tenemos a Bob the builder que viene a arreglarnos cualquier cosa que no funcione (ya ha venido tres o cuatro veces en el tiempo que llevamos aquí para asegurarse de que todo está a punto para nosotros) y por lo visto hay varias casas alquiladas a estudiantes en nuestra calle y nuestra zona.

Después de enseñarnos la casa, el casero nos llevó al centro. Vimos algún edificio de la universidad y volvimos andando hasta casa. Tengo que decir que por un momento pensé que nos íbamos a perder, porque el hombre no nos había dado grandes indicaciones y al pasar con el coche no me había fijado en el camino. Pedimos comida para llevar en un restaurante turco y cenamos, como buenos ingleses, por la tarde.

Esta noche he pasado bastante frío, pero es posible que sea por el resfriado que llevo encima y no tanto por el país. El casero nos había dejado una manta y una colcha, así que no me puedo quejar demasiado.

Hoy me he dado de alta con una compañía telefónica inglesa y ahora toca ir al centro a pedir nuestros carnets de estudiantes. Según he oído, la mayoría de sitios hacen descuentos enormes a estudiantes, así que habrá que aprovecharse.

He empezado un hashtag en Instagram que iré usando para tener todas las fotos localizadas: #KIGerasmus.


Bonus: Se me acaban de destapar los oídos después del viaje de avión (22 horas más tarde).

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